lunes, febrero 02, 2009

Mi viaje en el tiempo (1)

¿Quieres saber cuál es mi secreto? Es muy sencillo, aunque resulta increíble… pero bueno, da igual, lo voy que contar.
Durante toda mi vida desde que tengo uso de razón (medianamente) he estado recibiendo unas cartas… unas cartas especiales.
Siempre vienen sin remite y me hablan sobre mi vida, sobre las elecciones que van a planteárseme y lo que pasará si tomo una de ellas, así que al menos siempre hay un camino que puedo saber si saldrá bien o mal. Esas pistas sobre mi futuro han ido haciéndome la vida muy fácil, pero siempre me han dado miedo. ¿Cuándo se acabarían y tendría que empezar a vivir sin conocer mi posible futuro? ¿Quiere algo de mí el remitente a cambio de su ayuda? ¿Y sobre todo, quién es el remitente? Por que lo más curioso era que las cartas estaban escritas… con mi propia letra.

Y hoy averigüé cómo era eso posible, hoy averigüe… todo.

Estaba dando una vuelta por Camden y volví a quedarme mirando la mítica “Máquina del tiempo”. Es sólo un asiento de bici antiguo montado en el esqueleto de un taburete de bar, y una rueda de bici como reposapies. Siempre que paso por delante me rio, a veces la gente se hace fotos y en general es de coña.
Pero esta vez me dio por subirme, por imaginarme que el tiempo estaba en mis manos y plantearme hacia donde iría.

Y sin pensarlo, le dije a una persona que pasaba por allí:
-Could you turn me round, please?

El tipo me cogio por los hombros y me empujó suave pero firmemente y di una vuelta sobre mi mismo en aquel patético chisme.

Y ya no estaba allí. Vamos, estaba allí, pero la luz era distinta, parte de la decoración había cambiado y desde luego al gente a mi alrededor no era la misma. Me reí. “Venga, vale, he viajado en el tiempo, seguro” pensé con sorna.
-Which date is today? –pregunté a la persona que tenía al lado, me miró con cara de pensar “Vaya friki” y respondió.
-Second of February chap.
Osea la misma fecha. Pero realmente todo estaba cambiado, debía de haberme sentado realmente mal dar ese giro tonto.
Me acordé de Kyle Reese y espeté.
-Which year?
-Two thousand and eight –me respondío un poco molesto el mismo hombre.
“Un cachondo”, pense. Justo el año pasado. O era un bromista o se le había pasado actualizar el nuevo año mentalmente, a veces pasa los primeros meses, ¿verdad?
Me dio la ventolera y les pregunté a unos chavales que pasaban divertidos a mi lado (italianos, creo):
-Het guys, could you turn me round please?
Se acercó uno, me dio un empujoncito y di otra vuelta exacta, y aquellos chavales ya no estaban allí, el hombre al que yo había mosqueado tampoco, la gente era distinta, la luz, todo. Ahí ya si me acojoné.

sábado, junio 24, 2006

Un día cualquiera

En el tren, sentados en uno de esos asientos en forma de cubículo de cuatro plazas, van dos chicos jóvenes en silencio y una chica hablando por el móvil.
-Si. En la estación casi ya. Te veo ahora, un beso.
Teclea un par de veces, mientras uno de los chicos mira el móvil con curiosidad, luego lo guarda en el bolso, se levanta y se acerca a la puerta mientras el tren se detiene. En el instante en que se baja, David, uno de los chicos, con el pelo moreno y los ojos oscuros le pregunta al otro que habia estado mirando el móvil de la chica:
-Tronco, ¿quieres dejar de mirarla el culo?
-Es complicao.
-Un poco, si.
-¿Hay algo mas hortera que llevar la foto de tu novio en el móvil?
-¿Qué?
-Na.
-La verdad es que es un poco...
-No, si a uno te parecerá muy bonito, pero no se, el móvil le ve mucha gente, y tener ahi una foto de alguien... ademas, yo que se, tener ahí un jeto to el día...
-Llevar el chaleco ese fosforito amarillo en el asiento del coche, eso si que es hortera.
-Ahi me has dao, eso si que es cutre.
-Pues el Rafa lo lleva siempre.
-Coño, y la foto de la Gema en el móvil.
-¿No jodas?
-Ya te digo.
Los dos rien abiertamente. Se levantan dos chicas al fondo del vagón, y se aproximan a dónde están ellos de camino a la puerta.
-Atento. -Le dice David. Oscar, de pelo castaño y ojos mas claros, entorna los ojos al no comprender a su amigo, luego pasan las chicas, y se le vuelven a ir los ojos al mismo sitio, y exclama por lo bajo.
-Joder.
-Sip. -suspira-
-Curiosa la genética, ¿eh? Lo mismo te crea una deidad que un bat factor.
-Sip. -responde con la vista perdida-
-A ver, que coño te pasa, que ya te has quedao empanao.
-Ayer hablé con esta.
-¿No jodas que te llamó Sara?
-No, la llamé yo.
-¡Buenas noches berebere!
-Ya. -se queda en silencio unos segundos- Yo que se tío, que me puse a pensar, no se cómo me monte una película en la cabeza, y acabé que no podía pensar en otra cosa, y la llamé.
-Y qué pasó.
-Que me dijo que quiere estar sola.
-Eso ya lo sabias.
-Si.
-¿Entonces? ¿Porque te vuelves a rayar?
-Si no me rayo.
-No, que va.
-Que no.
-Vale, no.
-Bueno, pues si, ¿cómo no me voy a rayar? La chica que quiero pasa de mí, joder.
-¿Tú estas idiota? ¿Cómo hemos pasado del "ya está superado, paso" de hace dos días al "es la chica que quiero"...? -quedan en silencio unos instantes- Vamos, que hagas lo que quieras, pero por lo menos ten claro pa donde tiras.
-Ya...
El tren sigue su camino, por los pequeños altavoces se anuncia la última estacion y fin de trayecto. Oscar rompe el silencio cuando están deteniendose y todo el mundo se levanta de sus asientos.
-¿Tienes prisa?
-No.
-Pues vamos a por un McFlurry.

domingo, mayo 14, 2006

Nadie recordará tu nombre

Hoy he vuelto a escuchar a Aquiles decirle eso al pobre crio que mandan a buscarle.
Creo que las dos mejores frases son de su personaje y esta es una de ellas.
No es que me la tome en el mismo sentido en que es pronunciada, popularidad eterna y gloriosa, pero si que da que pensar.
¿Se acordará de mi nombre aquella compañera mía del colegio, que fue la primera chica que me sacó a bailar?
Y ese cabronazo que me puteó tanto tiempo, ese seguro que se acuerda, porque los dos nos llamamos igual.
¿Y el profesor que me enseñó el poder de la palabra?
Espero que mi primera novia si que recuerde, al menos, mi nombre.
Me gusta pensar que dejamos huellas, sean como sean, en las vidas en las que tomamos parte. No importa que cuando no estemos se pierdan, es igual. Pero es bonito pensar que aquí y ahora, por ahí alguien comparte la ilusión de aquel baile, el odio de años de enfrentamiento, la gravedad de una enseñanza, y la pura magia de la primera vez que nos acostamos.
(Y tantas y tantas otras cosas...)
Y creo, que todas estas cosas toman forma al recordar el nombre.
Aquiles lo sabía.

domingo, abril 30, 2006

Otro espejismo

Cada vez que se alejaba de la linde de la existencia aventurándose, por poco que fuera, en el miasma de la vida, caía, era engañado por imágenes ilusorias que, invariablemente, resultaban haber existido solo en su mente, y se veía de nuevo sólo y desvalido, buscando a tientas esa línea, el borde, que le sirviese de guía y de sustento, ya que aunque ir pegado a la pared significa tener una peor visibilidad del entorno, también hace mas fácil caminar apoyado.
A lo mejor es que está ya tan acostumbrado a andar así, que simplemente no puede valerse por sí mismo. O que prefiere la calma del borde, y su desidia.
Quizá lo vuelve a intentar un día de estos.

jueves, marzo 16, 2006

Vuelvo a sentir

La luz es tan clara y tan fina, que aunque cierras los ojos, atraviesa los párpados, y aunque tus ojos descansan, aún pueden percibir la claridad del cielo y el fogonazo del sol. La luz no es naranja ni amarilla, es transparente, y hace brillar de un fulgor blanco cualquier cosa que se atreve a reflejarla. La luz llega pura a tus ojos, y a los objetos, y parece que sea la primera vez que ves el azul claro del cielo, el azul profundo del mar, el dorado apagado de la arena (tan fina y suave como la luz), el verde del césped, el gris del aluminio de las ventanas, el marrón de las tablas del paseo marítimo, el negro de la pintura de su barandilla, y el verde-marrón de sus enormes y luminosos ojos que reconocí al instante después de no haberlos visto nunca.
Por la boca se extiende el sabor amargo y agradable de la sal del mar que impregna el ambiente; y noto ese olor especial, huele a playa, y no es la arena ni el agua, es una mezcla de todo, incluida la goma de las colchonetas y le fibra de las esterillas, las chanclas de plástico y las risas con mi hermano, y los helados con pequeñas bengalas. Doy varios paseos solo, y entre ellos doy uno acompañado. Me lleva a un zoo en el que el cuidador nos deja tener en brazos un cachorro de león, está espléndida acariciándolo, otra vez la bella y la bestia.
Y al final tropiezo, caigo en el autobús que cierra las puertas, y me trae de vuelta aunque no tenía ninguna gana. Pero recuerdo el sonido de las olas al llegar suavemente, es el ronroneo del planeta al sentir como sus dos mitades, agua y arena, se acarician. Y recuerdo cómo nos miramos al despedirnos en la estación.

domingo, marzo 05, 2006

Acabas con mi paciencia

Vamos a ver. Que me dejes coño. Que me saturas. Cada vez que abres la boca es para lo mismo. O te quejas, o te metes con alguien.
Primero: deja esa actitud victimista. Estoy harto de oír tus quejas. Échale huevos joder. O por lo menos no me hagas partícipe a cada minuto de tus traumas autoinfligidos. Si es que todo lo conviertes en problemas.
Y ni se te ocurra venir vendiéndoteme como “inconformista”. Te voy a explicar una cosa. A los inconformistas, cuando algo no les gusta, cogen y mueven el culo para enmendarlo en la medida de lo posible. Tú, lo único que haces, es hablar; tú, sólo eres una quejica.
Y otra cosa. Intenta vivir por ti misma. Deja de apelar constantemente a los demás, de mendigar su ayuda sin pedirla directamente con tus palabras lanzadas al vacío y que curiosamente siempre alguien encuentra, y tu gesto de “estoy sufriendo de la ostia” por cada cosa que te ocurre.
Segundo: debes tener tan enferma la sangre, que necesitas lanzar a los demás esas palabras envenenadas para sacar una parte de eso tan malsano de ti, y mantenerte con vida. No se que te pasa. Pero que me da igual, de verdad. Pasa de mí, y punto; que yo haré lo mismo por ti. Lo otro me carga, pero esto directamente me jode. Eres como un baño de ácido cada día, que me va quemando lentamente, más y más.
Así que si no vas a hacer mas que quejarte o dar por culo, cállate de una puta vez.
Es que cansas un montón, en serio.

jueves, marzo 02, 2006

Siempre Admirada Ninfa Deliciosa Rareza Anhelada

No puedo, no puedo hacerlo. En el estrecho ámbito en que tú y yo nos movemos dentro del espectro de la vida, no puedo contarte esto.
Así que, no me mires (apenas lo haces...) a los ojos y leas todo esto en ellos, no me pidas ayuda para ordenar las cosas, y no me cojas de la mano para que te preste más atención. Porque lo conseguirás, sin sombra de duda, conseguirás lo que quieras de mí. Y no quiero hacerte sentir incómoda. Y perdóname, pero no quiero tenerte así de cerca, y echarte así de menos.
No es miedo, es simplemente que se que a ti te sobra todo esto, que tú estás bien como estás y pasas de todo con la seguridad de quien se sabe completo. Eso me atrae mucho de ti. Tu fuerza, tu autonomía, la sensación de dominio de la situación que transmites. Y también me gusta ese mar de dunas tostadas en el que me pierdo cada vez que miro tus ojos marrones...
No dejo de preguntarme cada día, porqué no puedes ser tú. Hablo conmigo mismo: ¿Porqué no ella? ¿Porqué no ella? ¿Porqué no ella? Tan cerca pero tan lejos, ¿eh?
Me giro y veo en ese resquicio de piel, entre tu jersey verde y el cinturón de tus vaqueros, esos lunares al final de tu espalda que hacen que me muerda un poco el labio. Subo despacio mis ojos, paseando por ti, dejándome embriagar por tus curvas y volumen, suspirando en cada pliegue y remonte que oculta tu ropa. Te has recogido el pelo, esa melena negra tuya, que hace que cuando me besas estando encima de mí ocultes toda la luz, dejándonos a ti y a mi solos, encerrados en una estrecha celda de suave cabello. Al llevarlo recogido veo tu cuello. Otra vez estoy en tu piel, blanca y clara. Ese cuello largo y elegante, esa preciosa atalaya desde la que contemplas la vida.
Habiendo tanta gente en el mundo, es normal que sea toda una coincidencia que apenas llegue a darse, que dos de esas personas escojan quererse mutuamente. Pero a veces se da. Muy pocas veces. Me hubiese gustado tanto que fuese contigo... ¿Porqué no tú?
Tú despiertas en mi todo lo que da significado a la palabra amor.