Mi viaje en el tiempo (1)
¿Quieres saber cuál es mi secreto? Es muy sencillo, aunque resulta increíble… pero bueno, da igual, lo voy que contar.
Durante toda mi vida desde que tengo uso de razón (medianamente) he estado recibiendo unas cartas… unas cartas especiales.
Siempre vienen sin remite y me hablan sobre mi vida, sobre las elecciones que van a planteárseme y lo que pasará si tomo una de ellas, así que al menos siempre hay un camino que puedo saber si saldrá bien o mal. Esas pistas sobre mi futuro han ido haciéndome la vida muy fácil, pero siempre me han dado miedo. ¿Cuándo se acabarían y tendría que empezar a vivir sin conocer mi posible futuro? ¿Quiere algo de mí el remitente a cambio de su ayuda? ¿Y sobre todo, quién es el remitente? Por que lo más curioso era que las cartas estaban escritas… con mi propia letra.
Y hoy averigüé cómo era eso posible, hoy averigüe… todo.
Estaba dando una vuelta por Camden y volví a quedarme mirando la mítica “Máquina del tiempo”. Es sólo un asiento de bici antiguo montado en el esqueleto de un taburete de bar, y una rueda de bici como reposapies. Siempre que paso por delante me rio, a veces la gente se hace fotos y en general es de coña.
Pero esta vez me dio por subirme, por imaginarme que el tiempo estaba en mis manos y plantearme hacia donde iría.
Y sin pensarlo, le dije a una persona que pasaba por allí:
-Could you turn me round, please?
El tipo me cogio por los hombros y me empujó suave pero firmemente y di una vuelta sobre mi mismo en aquel patético chisme.
Y ya no estaba allí. Vamos, estaba allí, pero la luz era distinta, parte de la decoración había cambiado y desde luego al gente a mi alrededor no era la misma. Me reí. “Venga, vale, he viajado en el tiempo, seguro” pensé con sorna.
-Which date is today? –pregunté a la persona que tenía al lado, me miró con cara de pensar “Vaya friki” y respondió.
-Second of February chap.
Osea la misma fecha. Pero realmente todo estaba cambiado, debía de haberme sentado realmente mal dar ese giro tonto.
Me acordé de Kyle Reese y espeté.
-Which year?
-Two thousand and eight –me respondío un poco molesto el mismo hombre.
“Un cachondo”, pense. Justo el año pasado. O era un bromista o se le había pasado actualizar el nuevo año mentalmente, a veces pasa los primeros meses, ¿verdad?
Me dio la ventolera y les pregunté a unos chavales que pasaban divertidos a mi lado (italianos, creo):
-Het guys, could you turn me round please?
Se acercó uno, me dio un empujoncito y di otra vuelta exacta, y aquellos chavales ya no estaban allí, el hombre al que yo había mosqueado tampoco, la gente era distinta, la luz, todo. Ahí ya si me acojoné.
Durante toda mi vida desde que tengo uso de razón (medianamente) he estado recibiendo unas cartas… unas cartas especiales.
Siempre vienen sin remite y me hablan sobre mi vida, sobre las elecciones que van a planteárseme y lo que pasará si tomo una de ellas, así que al menos siempre hay un camino que puedo saber si saldrá bien o mal. Esas pistas sobre mi futuro han ido haciéndome la vida muy fácil, pero siempre me han dado miedo. ¿Cuándo se acabarían y tendría que empezar a vivir sin conocer mi posible futuro? ¿Quiere algo de mí el remitente a cambio de su ayuda? ¿Y sobre todo, quién es el remitente? Por que lo más curioso era que las cartas estaban escritas… con mi propia letra.
Y hoy averigüé cómo era eso posible, hoy averigüe… todo.
Estaba dando una vuelta por Camden y volví a quedarme mirando la mítica “Máquina del tiempo”. Es sólo un asiento de bici antiguo montado en el esqueleto de un taburete de bar, y una rueda de bici como reposapies. Siempre que paso por delante me rio, a veces la gente se hace fotos y en general es de coña.
Pero esta vez me dio por subirme, por imaginarme que el tiempo estaba en mis manos y plantearme hacia donde iría.
Y sin pensarlo, le dije a una persona que pasaba por allí:
-Could you turn me round, please?
El tipo me cogio por los hombros y me empujó suave pero firmemente y di una vuelta sobre mi mismo en aquel patético chisme.
Y ya no estaba allí. Vamos, estaba allí, pero la luz era distinta, parte de la decoración había cambiado y desde luego al gente a mi alrededor no era la misma. Me reí. “Venga, vale, he viajado en el tiempo, seguro” pensé con sorna.
-Which date is today? –pregunté a la persona que tenía al lado, me miró con cara de pensar “Vaya friki” y respondió.
-Second of February chap.
Osea la misma fecha. Pero realmente todo estaba cambiado, debía de haberme sentado realmente mal dar ese giro tonto.
Me acordé de Kyle Reese y espeté.
-Which year?
-Two thousand and eight –me respondío un poco molesto el mismo hombre.
“Un cachondo”, pense. Justo el año pasado. O era un bromista o se le había pasado actualizar el nuevo año mentalmente, a veces pasa los primeros meses, ¿verdad?
Me dio la ventolera y les pregunté a unos chavales que pasaban divertidos a mi lado (italianos, creo):
-Het guys, could you turn me round please?
Se acercó uno, me dio un empujoncito y di otra vuelta exacta, y aquellos chavales ya no estaban allí, el hombre al que yo había mosqueado tampoco, la gente era distinta, la luz, todo. Ahí ya si me acojoné.



